Los colores del agua de las playas de Menorca se deben principalmente a las praderas de Posidonia oceánica que se encuentra en las costas menorquinas. Ésta es una alga que únicamente crece en aguas limpias lo que certifica la calidad del agua de las playas de la isla. Es de hecho el mejor símtoma del estado de conservación de las playas.
El color clarito se debe pues a la llegada a las playas de miles de restos calcáreos de fauna que habita sobre las praderas de posidonia oceánica.
Por otra parte en el bonito litoral menorquín también destacan en muchas guías de viaje los acantilados rocosos que engrandecen el valor paisajístico de la isla, aportándole cierto caracter dramático.
Los acantilados más importantes de Menorca se encuentran en la zona noroccidental entre Sa Punta Rotja y Ets Alocs.
Entre las principales playas que podemos destacar de Menorca, se encuentran Sa Caleta y Cala Santandría distinguidas con la bandera azul, y Cala Pinar y Cala Morell, todas ellas en Ciutadela. Cala Mitjana y Cala Trebalúger en Ferrerías, Arenal d'En Castell, Son Parc y Arenal de Son Saura en Es Mercadals. En la zona de Es Migjorn Gran destacan Binigaus, Cala Escorxada, Cala Fustam y Sant Tomas.
Si optamos por viajar a Menorca para descubrir sus playas, tenemos que tener en cuenta que la isla está muy bien comunicada con el resto de ciudades españolas, desde donde suele al menos haber un vuelo diario.
La estancia en Menorca tampoco es un problema pues a lo largo y ancho de toda la isla, hay numerosos hoteles que ofrecen alojamiento con una muy buena relación calidad-precio.